Hoy tengo ganas de escribir sobre un pensamiento que me inunda desde hace tiempo.
Vengo a hablaros de mi deseo de hacer ver la política como algo maleable por cada uno de nosotros.
Siempre he entendido que se aprende y se transmite conocimiento político gracias a la interacción.
A hablar mucho con gente distinta a nosotros. De temáticas diversas y de situaciones cotidianas, ya que sólo así podemos hacernos con una visión global del pensamiento de las personas que nos rodean. Y es que es en la suma de conocimientos que nos transmiten los demás que construimos nuestra propia identidad y nuestra visión del mundo.
Esto es aplicable a cualquier conocimiento o disciplina, pero en el caso de la política y por consiguiente, de las ideologías, todo transcurre en un terreno de arenas movedizas, donde cualquier expresión política puede dar pie a diferentes modalidades de movilización de individuos. Eso se traduce en movilización de masas en cuanto estos individuos se relacionan entre si y fomentan de manera recíproca sus sentimientos e ideas.
Hasta aquí, todo guarda sentido, ¿verdad?
En esa estructura global, los "ecosistemas sociales" actúan como escenarios de tales fuerzas de poder, involucrando a todo ser que, queriéndolo o sin quererlo, viva y se relacione en colectivos humanos.
Es en estos escenarios, donde los seres humanos modelan sus acciones según sus influencias externas, su cosmovisión y su capacidad de integrar habilidades y ámbitos de conocimiento distintos.
Y, ¿qué tiene que ver todo esto con tener ciertas nociones sobre política?, diréis.
Todo. Tiene todo que ver, ya que sin darnos cuenta, la política nos ampara, nos limita, nos libera, nos afecta y nos modela.
Esto quiere decir que el pensamiento y el comportamiento político y social de cualquier ser humano que nazca, viva y socialice en una comunidad espacio-temporal concreta, estará influenciado por las tendencias políticas y sociales que se den en su contexto social y cómo los organismos gubernamentales fomentan el conocimiento político.
Respecto a esto último, opino que debería darse mediante medidas tomadas desde la etapa educativa, promoviendo el saber cívico, político y sociocultural, ya que es en esta etapa cuando empezamos a entender lo que nos rodea. Por eso veo esencial introducir estas disciplinas en los programas educativos para los niños/as en los años de la primera sociabilización, aunque evidentemente a partir de que el infante alcance un mínimo grado de raciocinio, y continuar fomentando este interés durante los años posteriores, es decir durante la etapa adolescente, cuando más se forja la capacidad de razonamiento.
En mi humilde opinión, creo que impulsar la criticidad desde los institutos, es la base para construir una sociedad menos sexista, menos homófoba, menos xenófoba, menos explotadora y menos cegada a través de elementos y fenómenos de mobilización de masas.
De este modo se puede conseguir que el conjunto de la sociedad esté movido por entender cómo entre todos y todas podemos cambiar los fallos en las estructuras sociales y solucionar los problemas cotidianos, aquellos que continúan afectando a los colectivos que se encuentran en situación de desigualdad, educando en mejorar el bienestar general y crear unos escenarios sociales más justos y sanos, donde el respeto total sea el conductor de todas las relaciones sociales. Si bien, esto ya se hace, pienso que debemos prestar especial atención a este aspecto, porque está demostrado que quedan muchísimas cosas por cambiar y arreglar.
"Creo que impulsar la criticidad desde los institutos, es la base para construir una sociedad más justa"
Así pues, ese embrollo de gestión y dominación que da estructura al mundo en el que vivimos, es lo que para mi define el funcionamiento del ejercicio político a día de hoy a nivel universal.
(Todo esto sin la menor intención de desvalorizar el trabajo de politólogos/as y políticos/as que pretenden y no desisten en construir un futuro más equitativo y menos ferozmente organizado)
Es por todo esto, que últimamente me pregunto por qué me preocupa tanto que ese conocimiento político y social, al cual yo intento acercarme poco a poco, se extienda a las personas de mi alrededor. A la que conozco y a las que no tanto, a las que aprecio y también a aquellas que entran en mi vida de manera inesperada, pero que con sus valores y buen hacer, conquistan un trocito de mi cerebro, haciendo que me interese saber más y más de sus ideas y perspectivas vitales para compartir y ampliar conocimientos recíprocamente.
La única respuesta que se me ocurre es que creo que las personas debemos promover el conocimiento de la res publica, la cosa pública, que en definitiva afecta a todas y es nuestra responsabilidad conocer cómo, bajo qué fenómenos y en pro de qué intereses nos gobiernan las instituciones estatales.
"Compartir y ampliar conocimientos recíprocamente"
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